cuéntame qué quieres resolver
Escríbeme con el problema en tus palabras. Te contesto yo, no un formulario. Y si lo que necesitas no es para mí, te digo con quién buscar — eso también te ahorra tiempo.
Antes de escribir
Ayuda mucho si me dices tres cosas: qué hace hoy tu negocio para resolver eso, para cuándo lo necesitas, y con cuánto cuentas. Con eso te puedo decir en el primer correo si tiene sentido o no.